lunes, 26 de octubre de 2009

Quiero ser “paraguasho”



Nuestro campeonato de fútbol profesional es uno de los más competitivos de Sudamérica, según estadísticas oficiales, pero el “Tata” Martino no comparte tal halago. Al menos es lo que se desprende de su última convocatoria para las eliminatorias, en la que aparece otro “paraguasho”, Néstor Ortigoza, quien decidió actuar por la gloriosa y mundialista Albirroja, porque no tenía cabida en el flojo combinado albiceleste. Entonces, qué motivaciones puede tener un jugador paraguayo, si cualquiera se nacionaliza y ya es llamado a integrar la selección. ¿Acaso estos juegan “por amor a la camiseta”?

No quiero discutir sobre las aptitudes de Ortigoza, porque no es esa la cuestión, sino que simplemente me gustaría señalar que existen excelentes jugadores paraguayos, que actúan en su misma posición, y que serían igual de útiles a la Albirroja.

Es injusto que habiendo decenas de compatriotas que se “rompen” cada fin de semana en sus clubes, se tenga que optar por “naturalizados”.

Si no fueron bendecidos con la dicha de nacer en este pujante país, que se aguanten.
No creo que Ortigoza haya decidido nacionalizarse por el famoso “amor a la camiseta”. Es que nuestra querida selección nacional es una oportunidad ideal para exhibirse.

Jorge “Mono” Brítez, de Cerro Porteño, y Rodrigo Rojas, de Olimpia, son solo dos de los cientos de atletas compatriotas ignorados por el “Tata”. Y conste que la lista de olvidados es aun más extensa.

Tanto se habla del “proceso formativo” de jugadores en las categorías inferiores de los clubes. Los chicos crecen con la mentalidad de ser famosos, triunfar y servir a la Albirroja. Pero los sueños de estos mismos jóvenes se ven truncados cuando se busca afuera lo que sobra en casa.

Ahora es Néstor Ortigoza; poco antes fueron Jonathan Santana y Sergio Aquino, por citar algunos nacionalizados. Hay que reconocer que estos dos últimos no defraudaron, como estoy seguro de que tampoco defraudarán los “leones” paraguayos que tengan su oportunidad en la selección nacional.

También me parece grosero que ahora que clasificamos a un nuevo mundial, el cuarto consecutivo, todos quieran lucirse a costa de los verdaderos triunfadores.

Ya se olvidaron de los tres mundiales de Carlos Humberto Paredes, a quien todavía le sobra jerarquía.

Ya se olvidaron del memorable partido de Julio Dos Santos contra Argentina, en Asunción, que lo ganamos con gol de Roque.

Ya se olvidaron de aquellos goles inolvidables de Nelson “Pipino” Cuevas en los mundiales de Japón-Corea y Alemania.

Ya se olvidaron de aquel aguerrido jovencito llamado José Montiel, que se destacaba por su entrega en la cancha.

Creo que ya se olvidaron de todos ellos, quienes fueron insignias de la Albirroja hace apenas un tiempo atrás, como creo que también se olvidaron de los jugadores paraguayos que están dispersos por el mundo llevando el nombre de nuestro país en alto.

Ojalá que los mismos criterios empleados para convocar a un “paraguasho” se utilicen para, por lo menos, analizar el llamado de auténticos compatriotas.

La Albirroja no es “sucursal” de otro país. La Albirroja es de los paraguayos.

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